Quizás algunos de ustedes han tenido la oportunidad de ver un programa de televisión que explora complejos dramas que llevan a las personas a acumular cualquier tipo de cosas de manera compulsiva; ¿qué ocasiona que una persona llegue incluso a unos niveles enfermizos y peligrosos de acumulación? ¿Qué los lleva a comprar cosas que no necesitan, viviendo en un desorden que es increíbe de creer? De todas esas historias que he visto, la gran mayoría llegan a un punto en común: las personas han sufrido pérdidas de personas vitales en sus vidas y pierden completamente el rumbo.

Como lo he mencionado en otras entradas del blog, cada persona que está en nuestras vidas trae grandes enseñanzas a las mismas, pueden ayudarnos a incrementar nuestra felicidad con seguridad, son nuestros grandes y entrañables compañeros, sin embargo debemos recordar que los cimientos de nuestra vida los debemos encontrar en nosotros mismos, en nuestros sueños (que con seguridad pueden ser compartidos por nuestros seres amados), en nuestro propósito por el cual vinimos a este plano o de lo contrario nuestro piso se caerá cuando por las circunstancias que sean, las personas importantes en nuestra vida dejen de estarlo.

Vivir intensamente cada momento, expresar lo que sentimos a nuestros seres queridos, hacer con ellos y por ellos lo que nos nace del corazón, sólo viviendo de esa manera nos dará la tranquilidad de que aprovechamos al máximo el tiempo que nos es concedido para nosotros y para nuestros seres amados.

No acumulemos ni sentimientos, ni emociones, ni palabras, ni acciones… Hagamos lo que nos nace hacer, expresemos lo que sentimos, digamos lo que nos nace siempre anteponiendo el amor… Creo que es la única manera de estar en paz y no quedar con sensaciones de “deuda” cuando las situaciones de la vida nos lleven a momentos complejos.

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“Acepta la vida como lo que es: Un ciclo infinito de principios y finales.”

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