Todos hemos tenido episodios en nuestras vidas en que por más que hayamos hecho nuestra tarea de la mejor manera posible no queda más que depositar toda nuestra fe y confianza en aquello que cada uno cree, confiar en que todo salga lo mejor posible y esperar los resultados…  Esa espera para aquellos quienes nos consideramos impacientes puede ser un gran maestro! Es muy fácil que nos autosaboteemos pensando en que a lo mejor las cosas no van a salir como lo esperamos, que quizás no vamos a lograr lo que queremos y que gastemos nuestro tiempo en recorrer los escenarios negativos y con ello, ¿qué logramos? Bajar nuestro nivel de energía y atraer obviamente aquello que no queremos y que no nos hace bien.

¿Qué podemos hacer para afianzar la confianza y entregarnos con convicción a los resultados que pronto se manifestarán? ¿Cuántas veces hemos tenido situaciones en las que pudimos dudar si todo saldría bien y finalmente todo salió perfecto? Quizás sea solo recordar un poco esos episodios anteriores para calmar la ansiedad, respirar con serenidad y pensar:

“Todo saldrá bien al final, y si no sale bien, entonces no es el final”  

Confiar y Esperar! Dos acciones que traen grandes desafíos porque el ser humano tiene de cierta manera una tendencia hacia el fatalismo y pesimismo, y además impaciencia por esperar los resultados… Sin embargo muchas veces no tenemos otra opción más que respirar profundamente, impregnar de energía positiva cada célula de nuestro cuerpo y entregarnos a los resultados que finalmente serán perfectos para aquello que nuestra vida necesita. No es sencillo, por supuesto, más hace parte de nuestro aprendizaje…

Suelto, Entrego, Confío, Fluyo, Agradezco y Bendigo!

Bendiciones!