El apego es quizás, desde mi punto de vista, el reto más grande que tenemos los seres humanos en esta experiencia y paso por el planeta; el apego puede ocurrir literalmente a cualquier cosa, persona o situación: a la blusa que me encanta pero que ya no me la pongo, algo que ya no uso en la casa pero me cuesta trabajo desprenderme de él o ella, a las mascotas, a los papás, los hijos, la pareja, el trabajo, el cigarrillo, licor, etc. En muchas ocasiones nuestra vida se llena de muchas cosas que realmente no son nuestras, y se basa la existencia en ser hija de, mamá de, esposa de, empleada de, tener esto, tener lo otro, pero no en lo más básico que sencillamente es SER.

Cuando nuestra existencia se fundamenta en algo que está fuera de nosotros, cuando ya no tengamos esa persona, esa cosa, esa situación, el tsunami emocional que provoca es monumental; no estoy queriendo decir que nos volvamos unos insensibles y que no nos importen las personas, las situaciones y las cosas que nos rodeen, definitivamente lejos de eso va mi mensaje; a lo que quiero llegar es que vayamos a la raíz, y es que los responsables por hacer de nuestra vida un infierno o una experiencia llena de plenitud somos nosotros mismos; las personas que están en nuestro entorno están para compartir con nosotros experiencias, para magnificar nuestra felicidad, para acompañarnos, y en algunas situaciones para atormentarnos, eso depende de los pactos que se hayan acordado y de los roles que se estén jugando; sin embargo, son nuestras elecciones las que marcan la diferencia. Claro que nos debe afectar el hecho de perder algo preciado, sea esto un ser, una situación de vida que nos acompañaba por mucho tiempo, algo que valorábamos, sin embargo tenemos el poder interno de ir siempre a nuestro centro y pasar los procesos que se deban pasar, pero finalmente recobrar esa fuerza para continuar con nuestra vida.

Los grandes evolucionados espirituales hacen mención a tener un equipaje muy ligero, para así mismo poder ir trascendiendo con mucha más facilidad en nuestra vida; este equipaje hace referencia a los apegos. No es nada fácil des-apegarse, ya que tenemos una programación colectiva que nos induce a atesorar e intentar retener las cosas, personas y situaciones, sin embargo no es imposible. El primer paso es hacer consciencia de que el apego es un factor causante de dolor y buscar herramientas para siempre basar el sentido de nuestra existencia en nuestro interior. Aprender a manejar el apego implica también revaluar el concepto de amor que tenemos y comprender que dado el carácter dinámico de la vida todo tiene su tiempo y lugar y por ende, el fluir con lo que suceda es lo que nos permite danzar al ritmo que la vida nos ponga y ser seres más equilibrados.