Vemos con muchísima frecuencia ejemplos de lo que yo llamo la programación colectiva del fatalismo; he aquí uno de ellos: tenemos un ser querido que quedó quizás en avisar cuando llegara, y resulta que pasa el tiempo y no nos ha avisado, lo llamamos o le escribimos y no contesta, y en lugar de suponer: está ocupado, tiene el celular el silencio o cualquier otro escenario positivo o neutral, supones desde el fatalismo: ¿Será que le pasó algo malo? ¿Se habrá varado? ¿Le habrán robado el celular? entre un abanico de opciones. Un agravante de esta situación es sin lugar a dudas que el sitio donde yo vivo por ejemplo, Cali, es una ciudad con índices altos de inseguridad, lo que hace que este tipo de suposiciones fatalistas sean más elevadas. Pero, volvamos al ejemplo, la gran mayoría de las veces, a nuestro ser querido no le ha pasado nada malo, llegó bien a su destino, pero por otras circunstancias no nos pudo notificar que había llegado; y ¿qué pasó durante el tiempo en que estuvimos especulando y quizás angustiados por no tener respuesta? Pues básicamente que nuestro nivel energético bajó, nos desenfocamos y a lo mejor cuando aparece la persona, hasta enojados estamos porque ¡cómo no había avisado antes!… ¿Les suena familiar?

Bueno, con este ejemplo sólo quería ilustrar que de hecho no es fácil lidiar con programaciones que tenemos, pero que si es necesario buscar la manera de irlas conduciendo hacia creencias constructivas en nuestra vida; la importancia de esto radica en que este tipo de programaciones pueden estar impactando el potencial en muchas partes de nuestra vida, pues al tener esta fuerte tendencia a suponer negativamente, sencillamente nos baja nuestra energía vital que a la postre podría afectar nuestra salud, pero sobre todo nos impide trabajar la coherencia. Como seres humanos la coherencia nos debe llevar a que queramos estar bien, tranquilos, en armonía, pero si continuamente nos movemos a escenarios pesimistas o fatalistas por cuenta de estas suposiciones negativas, estaremos bien distantes de lograr esa coherencia que es tan necesaria para poder lograr lo que queramos. Es por eso que suponer positivamente se vuelve todo un arte, pues debe primero que todo ganarle la batalla a esas programaciones negativas que dependiendo de la persona pueden estar más o menos arraigadas.

Para empezar a suponer positivamente te doy algunas sugerencias, que aplico en mi misma y es un continuo proceso, pues a la mente, así como el resto del cuerpo, hay que entrenarla:

  1. Manténte atent@: sólo siendo consciente de cuándo estás moviéndote en escenarios fatalistas es que podrás empezar a dar las órdenes a tu mente de que genere otro tipo de pensamientos. ¿Qué es estar atent@? Estar censando frecuentemente qué me pasa, qué estoy sintiendo… es mantener una actitud indagadora, ante todo lo que me pasa.
  2. Sé práctic@ y realista: una vez hayas identificado el pensamiento fatalista, réstale poder preguntándote: ¿cuántas veces he pensado en esta situación x pesimista, y en efecto ha ocurrido? Con seguridad casi siempre la respuesta será nunca… así que ya tienes un elemento de poder para empezar a transmutar tus pensamientos.
  3. Conéctate con tu respiración: Muchísimos de los episodios de estrés que experimentamos, tienen como factor común que sólo reaccionamos y no nos tomamos el tiempo de conectarnos con aquella herramienta poderosa que es centrarnos y respirar conscientemente; al respirar y concentrarnos en ello, llevamos el foco a esa función vital, encontramos alivio y vemos todo más claro.
  4. Al haberte conectado con tu respiración es importante entonces anclarte a aquello que te hace sentir confianza… siente en tu interior la confianza de que todo va a estar bien, de que todo saldrá de la mejor manera posible.
  5. Visualiza escenarios positivos ante la situación que estás experimentando; particularmente yo intento más allá de ver otros posibles escenarios (positivos u optimistas), centrarme en esperar y confiar que todo va a estar bien, pero es perfectamente válido considerar otros escenarios donde de nuevo, el factor común debe ser el positivismo y la armonía, para un resultado favorable.

Así que la invitación que te dejo hoy es, sé muy consciente de cuándo estás moviéndote en elucubraciones negativas y busca la manera de transmutarlas, por tu bienestar, por tu armonía y porque sencillamente la gran mayoría de veces todo es mucho más positivo de lo que la mente negativa intenta hacerte creer. Espero te sirvan estos tips y que puedas empezar a suponer positivamente siempre en tu vida.

 

*** Confía siempre en que todo estará bien ***