Vivimos siempre esperando el momento preciso para hacer algo: para hacer una inversión, para tomar una decisión, para decirle algo a alguien, para darnos un gusto… ¿Será que a veces pensamos demasiado las cosas?

Es verdad que hay decisiones que pueden tomarnos más tiempo, porque implican por ejemplo una inversión grande, un cambio fuerte en nuestra vida, sin embargo pensando en aquel recurso tan valioso y efímero que es el tiempo, valdría la pena reflexionar si quizás pensamos más de lo que es necesario y precisamente estemos postergando algo que puede traernos más bienestar, más armonía a nuestra vida; por supuesto que pueden haber temores asociados a la incertidumbre de lo que pasará con la decisión que estamos tomando, pero si en términos generales cuando nos visualicemos haciendo aquello que estamos por decidir, las sensaciones y emociones son de paz, de alegría, de tranquilidad, con un alto grado de certeza podemos decir, que estamos en el camino correcto.

*** Todo aquello alineado a nuestro propósito, abrirá puertas para manifestarse ***

En términos generales me considero una mujer arriesgada… en muchas ocasiones he tomado decisiones que no necesariamente han sido fáciles, pero siempre que lo he hecho, lo hago con seguridad, alejada del temor a: ¿será que no voy a poder hacerlo? Busco siempre aferrarme a la confianza en que si el Creador y el Universo me han presentado esa oportunidad es porque hay un camino expedito hacia ese fin. Igualmente busco no arrepentirme eventualmente por algo que haya decidido, pues finalmente, cuando ya la situación ha pasado, con toda seguridad trae aprendizajes importantes que eran los que necesitaba en ese momento.

No necesariamente se va a dar el momento perfecto para decidir algo, muchas veces tendremos que decidir en medio de la incertidumbre, pues las condiciones perfectas rara vez acontecen. Cuando decidí abrir mi sitio web estaba atravesando una situación bien difícil con temas de salud de mi papá, y me cuestionaba en su momento si debía continuar o no, y decidí que en medio de todas las vicisitudes que puede tener la vida, hay que continuar con los planes y sueños que te hacen vibrar el corazón. Algo muy similar me sucedió cuando quise empezar a estudiar a comienzos de año algo que me ha gustado mucho desde que lo conocí, y es el método de la Bioneuroemoción®, mi papá recién había fallecido y no tenía en ese momento cómo enfocarme, pero la idea me seguía rondando y ahora ya decidí y esta semana inicio mis estudios 🙂

Es por eso que la invitación de este artículo es a que te atrevas, a que hagas aquello que te hace emocionar, a que busques dentro de ti las herramientas y recursos que tienes para hacerlo posible. Si vas a consultar alguna decisión, hazlo con las personas que te contagien de buena vibra, porque los pesimistas siempre buscarán oscurecerte el panorama. Tu corazón siempre sabe lo que debes hacer… conéctate con esa sabiduría que tú tienes, pues nadie más que tú sabrá cuáles son los caminos que debes andar para ir cada día llenando tu vida de más plenitud y armonía. Pide al universo claridad, y una vez la tengas y te decidas, pide con alegría y confianza, que se abran los caminos para lograr lo que te has propuesto. ¡Confía! ¡Créelo! y recuerda, si no sientes emoción, no es por ahí… Además recuerda siempre pedir que todo se dé en perfecta armonía con tu entorno.

*** Atrévete a cambiar tu vida, a decidir aquello que tienes pendiente y que tu corazón sabe que es lo que necesitas para avanzar en tu camino ***