Uno de los factores más poderosos que guían nuestra vida son las creencias que tenemos instaladas; y digo instaladas, porque muchas de estas creencias no necesariamente son nuestras sino que las hemos adoptado porque nos las han transmitido o enseñado, ya sea nuestra familia, nuestros amigos, etc. Todo aquello en que creemos puede o no apoyar nuestros planes de vida, puede impulsar o impedir nuestros sueños, así que un ejercicio que bien vale la pena hacer y es evaluar ¿en qué estamos creyendo? ¿Es algo que realmente resuene con nuestro interior? ¿Es algo que creo de corazón? ¿Es algo que me haga sentir bien y me apoye para mis propósitos?

Te invito a que hagas un ejercicio de validar en este momento en qué estás creyendo y si está bien para ti, hacer una depuración de las mismas: determinar en cuáles realmente decides creer que sean apoyo en la construcción de la vida que has soñado, y cuáles podrían estar representando un obstáculo en tu camino. Te doy una pista que te podría ayudar a empezar a hacer el ejercicio, formula para ti mismo esta pregunta: ¿Qué tanto creo que en mi está el poder de alcanzar lo que quiero? Revisa  las respuestas que vienen a tu cabeza, si de repente viene algún pensamiento que te haga contestar un No, sería interesante que lo observes y definas qué tan válido es en este momento, qué tan “cierto” es para ti, qué tanto te apoya en tus planes actuales de vida y a qué creencia está asociado. De esas respuestas podrás ir sacando tus conclusiones y refinar tus creencias; sigue formulándote preguntas que te permitan evaluar en qué estás creyendo en este momento.

Uno de los grandes retos que vienen cuando se decide evaluar el sistema de creencias es cómo transformar aquellas que concluyamos no están siendo útiles en nuestra vida y convertirlas en algo que sirva a nuestro propósito. Lo primero es esculcar esa creencia a fondo para establecer qué verdad tiene que te pueda apoyar; si no encuentras ninguna, agradece por lo que te aportó esa creencia durante el tiempo que te acompañó y déjala ir, ya que todo aquello que no esté en sintonía con lo que quieres lograr, no debería permanecer en tu vida, ¿te hace sentido eso? Estas son las creencias que se conocen como limitantes y son aquellas que no contribuyen en tu proceso de evolución. Revisa creencia por creencia, qué tanta verdad tiene para ti, para aquello que resuena en ti, rescata aquellas que sean soporte en tus planes, fortalécelas y ve diciendo adios a las que ya cumplieron su ciclo contigo. No es un proceso sencillo, claro que no, porque requiere una evaluación profunda y una práctica del desapego, sin embargo, ¿crees que valga la pena hacerlo? ¿crees que puedes elegir en qué creer? Te aseguro que es un proceso sano de hacer para tu vida y que hace parte de la misma naturaleza de la vida, que es el cambio y la búsqueda de nuevas opciones. Los procesos de coaching pueden apoyarte entre otras cosas, a despejar tus creencias limitantes y fortalecer las que te empoderan. Si quieres más información, entra en contacto aquí para compartir contigo más sobre este tema.

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Somos lo que creemos, y lo que creemos tiene poder, así que, ¿A qué decides tu hoy darle poder?

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