El ser humano está constantemente ante la encrucijada de hacer lo que es correcto, y digo que es una encrucijada pues el mundo moderno puede ponernos muchas “trampas” o distracciones. Cuando hablamos de hacer lo correcto caemos en una zona donde las subjetividades juegan un papel importante, pues lo que es correcto o no hace parte del sistema de valores que cada uno tiene. En términos generales comparto la idea de que la zona de acción individual que cada persona tiene, va hasta donde puede afectar a los demás, sin embargo, día a día, decisión tras decisión, afectamos a muchas personas queramos o no; entonces,  ¿qué es hacer lo correcto? Creo que todo inicia por una palabra muy de moda pero que no siempre usamos o tenemos en cuenta y es EMPATÍA. Se conoce como empatía a la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir; también es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

Si todos actuáramos no sólo considerando nuestra perspectiva y nuestra visión, sino que por el contrario la ampliáramos considerando lo que conlleva la empatía, nuestras decisiones con seguridad serían “más correctas”, tomando en este contexto como correcto, a aquello que está en concordancia con el bienestar común. Claro está que tampoco debemos irnos hacia el otro extremo, que sería tomar decisiones por complacer a los demás a costa de lo que nuestro ser realmente quiere; es por eso que encontrar el equilibrio entre lo que está bien para mi, pero también está bien para los demás será la clave para que podamos tener tranquilidad en el momento de tomar decisiones.

No podemos perder de vista que la principal responsabilidad que tenemos es propiciar nuestra propia felicidad y plenitud, y aquellos quienes nos aman sabrán entender nuestras decisiones, lo importante es que seamos completamente conscientes de las mismas y estén alineadas a nuestro propósito superior… Alinear mente y corazón, racionalidad e intuición, ahí está la clave para decidir; no olvidemos que lo que ahora no nos parezca que fue lo correcto de decidir en una situación pasada, con seguridad era lo que necesitábamos para nuestro crecimiento. La vida se compone de una secuencia de decisiones y elecciones, cada una construye un camino, una alternativa, acudamos a la sabiduría que reside en cada uno para que cada una de esas elecciones se convierta en un escalón que nos conduzca hacia aquello que queremos conscientemente construir.