Es muy común ver a muchas personas en nuestro día a día que te contestan cuando le preguntas ¿cómo estás?, “bien pero corriendo” o “sobreviviendo”.  ¿Si te ha pasado? Estamos en un ambiente en el que el corre corre, el estar ocupado siempre haciendo cosas, la escasez de tiempo nos lleva a olvidarnos de lo básico, simplemente SER. ¿Qué tanto de lo que “hacemos” cada día realmente está en consonancia con lo que nuestro ser quiere hacer? ¿Qué tan conscientes somos de que realmente somos mucho más que aquello que hacemos?

Vivimos una sociedad que hace culto a la eficiencia por lo que tener espacio para sencillamente ser no es fácil, pues nos miden en ambientes productivos precisamente por lo que hacemos, por lo que logramos, y es lógico, por la competitividad que gobierna todo; sin embargo, ¿es posible abstraerse un poco de esta “realidad” para poder encontrar la manera de honrar nuestro bienestar y balance? Una competitividad desbordada, una vida enfocada sólo en hacer y lograr “cosas”, un ritmo que no permite tener tiempo para hacer cosas que nos encantan hacer, nos llevan sin lugar a dudas, a tener desequilibrios en nuestra vida y a la postre a tener insatisfacciones, que muchas veces las maquillamos o sencillamente nos negamos a ver y a reconocer.

Honrar nuestro bienestar y balance implica estar muy consciente de cómo nos sentimos, de preguntarnos con regularidad, ¿esto que hago me llena, me hace feliz? ¿estoy haciendo con regularidad aquello que me mueve el alma y el corazón? No preguntarnos, no autoindagarnos es una muestra que nuestra vida va en piloto automático, que sencillamente dejamos que la vida nos vaya ocurriendo y que no estamos siendo los críticos (en el sentido positivo de la palabra) que necesitamos ser para preguntarnos, ¿estoy siendo feliz?

Para poder honrar nuestro bienestar y balance es vital aprender a decir NO, pues precisamente por no poner límites, por no saber decir a tiempo esto no me conviene, esto no lo puedo o no lo quiero hacer, es que se producen desequilibrios en la vida; los seres humanos nos acostumbramos muy fácilmente a intentar complacer a los demás incluso a expensas de lo que queremos o deseamos, y quitar esa constumbre puede ser muy difícil. La principal misión que tienes tú, que tengo yo es básicamente una: Ser feliz… siendo feliz me encuentro con mi esencia, siendo feliz me encuentro con mi propósito, siendo feliz puedo entregarle mucho más al mundo, así que si me tengo a mí como mi prioridad principal, los espacios, las ideas y mecanismos para poderme mantener más en balance y bienestar, serán más fáciles de encontrar… la consciencia asociada a esta responsabilidad que tengo de mantenerme bien, de buscar mi felicidad, debe convertirse en el motor principal para encargarme de estar en la búsqueda constante de honrar mi bienestar y mi balance.

Teniendo completa claridad de cómo quieres sentirte en tu día a día, manifiéstalo a la vida, al universo… debo confesar que en los últimos años he mantenido manifestando al universo lo que espero, lo que quiero (basada en cómo me quiero sentir), y en muchos aspectos de mi vida he logrado desenlaces muy en línea con aquello que he manifestado. El universo responde ante la energía que transmitimos, así que es muy importante ser conscientes de qué le estoy comunicando, y para esto de nuevo, la invitación está relacionada a mantenerse en un estado de constante autoindagación.

Te dejo por ahora con un pensamiento final: Honrar mi bienestar y balance es algo que se debe buscar a diario, no es algo que deba esperar para después… después de lograr este cargo, después de acabar este curso, etc… ¿tenemos la certeza que ese después llegará? La única certeza que tenemos ocurre sólo en el ahora, en cada segundo que vivamos, así que la búsqueda de tu bienestar y balance debe ocurrir también ahora, no lo postergues y tampoco minimices su importancia.