Estamos viviendo tiempos especiales, desconocidos e inciertos.

Por primera vez para muchas generaciones estamos viviendo una realidad común: estamos recogidos en nuestras casas, confinados en el espacio e impulsados a estar más con nosotros mismos.

Es la primera vez que comunitariamente no solamente estamos haciendo algo para nuestro bien, si no para el bien de los demás.

Estamos viviendo una época en la cual la gran mayoría de seres humanos nos sentimos muy vulnerables, con muchos temores, pero el mismo tiempo con esperanza.

Estamos viviendo una época que nos lleva a repensar la forma cómo vivimos, como consumimos y cómo interactuamos.

Estamos viviendo una época en la que forzadamente le estamos dando un descanso planeta, hemos bajado los niveles de contaminación, y nuestros hermanos menores están disfrutando del aire más limpio, espacio más libre y aguas más claras.

Quiénes somos padres tenemos una responsabilidad más grande: estamos ayudando a crear memorias de nuestros hijos y de la manera cómo vivamos esta experiencia vamos a marcar o positiva o negativamente la vida de nuestros hijos para siempre…como bien sabes, ellos absorben todo lo que hay a su alrededor.

Lo que nos lleva estos tiempos es a una inevitable reflexión, a escucharnos más, a escuchar más a los demás, y es una excelente oportunidad, si así lo queremos ver, de reinventarnos, de crear cosas nuevas, de dejar atrás cosas que ya no sirvan en nuestra vida, y realmente valorar lo que siempre va ser importante en la vida.

Tenemos la opción de ver este tiempo como un tiempo supremamente aburrido, desesperanzador y triste, o por el contrario podemos aprovechar la oportunidad de construir cosas nuevas, de crear nuevas conexiones, de crear nuevos hábitos, de crear una nueva manera de ver el mundo.

No es un misterio que después de que las cosas vuelvan a un estado “normal”, habrá muchos cambios. Es nuestra responsabilidad decidir qué nueva realidad queremos vivir y si vamos a aprovechar la oportunidad de convertirnos en una mejor humanidad o no.

Es una gran responsabilidad vivir en esta época, y no es casual que como colectivo humano estemos pasando esta experiencia; podemos intentar ahora reescribir algo distinto o seguir con hábitos y formas de vivir que nos damos cuenta de que no son las mejores.

Creo que la principal responsabilidad es aprovechar el tiempo de recogimiento de la mejor manera, aprovechar para conocernos mejor, aprovechar para conectarnos con aquellos a quienes apreciemos, aprovechar para practicar la generosidad.

Es una oportunidad donde quizás se destruya el castillo de papel que habías construido; puede ser la oportunidad para conocer realmente tus sentimientos y quizás de darte cuenta de que la relación que tienes no es la que quieres, que lo que haces no es lo que te llena, a lo mejor te encuentras con tus verdaderos talentos y deseos del corazón.

Si después de ese tiempo seguimos siendo los mismos, seguimos haciendo lo mismo de la misma manera, si no aprovechamos para auto-indagarnos lo suficiente, si no desafiamos nuestras creencias, definitivamente habremos perdido la gran oportunidad de conocernos y de sacar cosas mejores de cada uno. Asume la responsabilidad de vivir en esta época.

Recuerda que cada uno crea su realidad y aún en estos tiempos convulsionados, continuamos creando, así que la gran pregunta es: ¿Desde qué estado emocional estás creando tus futuras experiencias? Piénsalo y toma una decisión inteligente tanto para ti como para tu alrededor, pues no somos seres aislados, y de alguna forma lo que ahora vivimos hace parte de un proceso de creación que ocurrió algún tiempo atrás.

¡Ocúpate de construir creaciones que exalten tu espíritu!