Yo me pregunto a quien se le puede ocurrir que el propósito de la vida sea sufrir, y sin embargo, encuentro que varias personas pregonan en su estilo de vida precisamente eso, sufrir y lo hacen un hábito; no hay que ir muy lejos, recordemos algunos dichos populares al respecto: Si no se sufre no se goza, “A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas” – Aparte de la oración Salve de la iglesia católica, El pan se gana con el sudor de la frente, La vida es una lucha, etc. Para la gran mayoría de seres humanos la vida es sinónimo de dolorosos esfuerzos, sufrimiento, lucha, y particularmente disto de esas apreciaciones. Creo profundamente que cada uno de nosotros está en este plano como parte de un proceso evolutivo, para aprender aquello que requiere nuestra alma y así continuar el proceso.

Por supuesto hay situaciones de vida que traen retos fuertes como escenarios de violencia, carencia, eventos de salud, etc., sin embargo está en cada ser humano el poder para decidir si toma esas situaciones desafiantes como trampolín para buscar algo mejor o si las usa como sofá para yacer sobre él y refugiarse en una frase bastante nombrada, “es que lo que me toca es muy duro” para convertirse en víctima de las circunstancias en lugar de forjar otros caminos que conduzcan a la armonía. Sin embargo, el rumbo que decida tomar cada persona es completamente respetable y corresponde a lo que debe vivir para su proceso específico, así desde afuera uno veamos otros caminos, otras opciones, debemos respetar las elecciones de los demás; si se abren espacios adecuados para dar nuestra opinión genial, decir nuestras percepciones desde el amor. Vinimos a este mundo con algo llamado el libre albedrío y cada quien lo usará de la forma que piense es la apropiada a pesar de las opiniones de los demás.

La vida puede tener episodios de dolor, por supuesto que si, pero quien elige que hacer con esas experiencias somos nosotros, así que sufrir se convierte en una elección y a la larga en un modo de vida. Tenemos un chip pre-programado para jugar el rol de víctimas y en virtud de eso, escudar todo cuanto nos pasa; esto para nada, es desde mi perspectiva lo que venimos destinados a hacer en este mundo. El reto es apropiarnos completamente de nuestro único rol que nos fue asignado que es hacer de nuestra vida una vida plena, y por resonancia complementar las que me rodean; no es para nada jugar a quien sufre mas. ¿Tu cómo estás manejando tu vida? Existe el rol de víctima y ¿has activado el programa de sufrimiento? Si fuera asi, te invito a que revalúes si crees que vale la pena hacerlo, que revises qué puedes cambiar dar un viraje al rumbo de tu vida, ¿qué creencias puedes desafiar? ¿Qué tanto poder tienen los miedos en tu vida? Nunca es tarde y cada día trae montones de aprendizajes, el quid está en querer hacerlo. Somos seres hermosos que merecemos toda la felicidad, nunca lo olvidemos!