Hace unos días hablábamos sobre el primero acuerdo, Sé impecable con tus palabras, correspondiente al ensayo llamado Los cuatro acuerdos del doctor mexicano Miguel Ruiz; ahora continuaremos con el segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente; este acuerdo es muy poderoso, pues si no tomamos nada personalmente estaremos eliminando gran parte del drama en nuestras vidas y por ende el sufrimiento. Te has llegado a preguntar, ¿qué es lo que realmente sientes cuando alguien te ofende o te trata de una manera “indebida”? ¿Cuál es la energía con la que te enganchas cuando esto sucede? O por el contrario, ¿las sensaciones que experimentas cuando eres halagado o reconocido?

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Como la gente te trata es su karma; como tú reaccionas es el tuyo. – (Wayne Dyer)

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No somos responsables de cómo se comporten las otras personas, pero indiscutiblemente tenemos el poder de decidir cómo reaccionar en la vida ante las distintas circunstancias. Cuando te dejas afectar de alguna manera por algo que alguien dijo sobre ti o “te” hizo, justo en ese momento, estás entregando el poder que tienes sobre ti a la otra persona … estás dejándole saber, mira, tu comentario o tu acción causó malestar, enojo – o cualquiera que sea la emoción- en mí;¿ te interesa saber las causas por las que la persona obró de esa manera? Si es así es porque te has identificado con lo dicho o hecho, por lo cual sería válido preguntarse, ¿qué tanto vale la pena engancharse con esa acción? ¿Acaso es cierta? Lo que duele o te enorgullece de una determinada situación radica en la interpretación que tú haces de la misma, no depende en sí de las personas y sus palabras o acciones. Cada uno tiene una interpretación del mundo y así mismo lo reflejan en su actuar y en su hablar.

La necesidad de tener la razón, que es un síntoma común de la gran mayoría de los seres humanos, radica en el hecho de identificarse con el comportamiento de los demás o lo que nos digan; es una pugna constante de si lo que se hizo o se dijo es cierto o no. Cada persona es protagonista de su propia película de vida y por ende tiene su propia representación de lo que es real o no, así que la lucha por tener la razón resulta en una pérdida de energía, ya que se basa en una evaluación de subjetividades.

Construyendo un equilibrio interno y teniendo una confianza férrea basada en ti, no tomarse las cosas personalmente poco a poco se tornará más y más fácil y así mismo, dicha confianza se irá solidificando cada vez más; de esta manera podrás expresarte y comportarte sin temor a lo que los demás puedan pensar; no tomar las cosas personalmente te libra de ataduras y te permite realmente vivir la libertad.

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Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener? – Arturo Graf

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En la próxima entrega veremos el tercer acuerdo: No hagas Suposiciones