¿Te ha pasado que usas con cierta frecuencia frases del estilo: “Cuando pase esto o aquello, o cuanto tenga esto seré feliz? En estos días me he puesto a prestar atención a las propagandas ya sea de radio o televisión y caí en la cuenta que muchas hacen mención a que los productos que ofrecen de alguna manera “son” lo que le falta al consumidor para ser feliz; de ahí que me pareció interesante elaborar un poco sobre el tema, ya que considero que el tema de “ser feliz” se ha vuelto un tema bastante mercantilista.

Ser feliz no debería ser una meta sino una forma de vivir; ¿si vives cada día trabajando y buscando la forma de “ser feliz en algún momento”, entonces en qué estás empleando los momentos de cada día de tu vida? Ser feliz es una elección que no depende de cosas externas, pues es un estado interior y está relacionada con cómo te sientes contigo mismo: ¿estás a gusto con tu ocupación? ¿cómo te sientes con respecto a tu familia? ¿estás dando y recibiendo el amor que te gustaría? Estas son preguntas que te pueden orientar sobre cuál es tu grado de felicidad, que dependen lo que la felicidad represente para tí; algunas respuestas podrían decirte, aún no estoy en el nivel que espero, entonces, ¿que vas a decidir? ¿Sigues focalizado cada día en tu meta para “ser feliz” dejando de disfrutar el camino o aceptas con amor y gratitud las grandes bendiciones que tienes en tu vida para alimentar esa felicidad hoy y cada día de tu vida, a la par que construyes el camino para llegar al sitio donde quieres estar? Postergar la felicidad es una decisión tuya! La abundancia y bondad del universo te dan las herramientas para que aquí y ahora experimentes la felicidad.

No hay que confundir la felicidad con ese estado de adrenalina y emoción que hace que se te escape el aliento por la boca, no, la felicidad es aquel estado de paz interior en el que puedes sonreír con serenidad y decir, todo está bien, nada me falta, justo aquí y ahora cuando tu lees y yo escribo, no hay nada que pueda perturbar mi tranquilidad; la felicidad es aquel estado de bienestar que te hace sentir agradecido con lo que la vida te ha brindado y que te permite disfrutar de todo lo que te suceda en la vida. No es sano ir por la vida señalando lo que nos falta, pues si te focalizas en ello, estarás enviando mensajes de escasez al universo; ve por el mundo con mentalidad positiva y con la seguridad que Dios, el universo, la creación es lo suficientemente abundante para brindarte los recursos que necesitas para tener una vida plena, pero recuerda, no puedes recibir lo que no estás dispuesto a dar, así que ese estado de felicidad debe venir de tu interior pues si estás buscándola en las cosas que puedas adquirir o elementos o personas externas a ti, te aseguro que estás pisando en falso … ser feliz no es cuestión de tener sino de ser.

Soñemos en grande y trabajemos por nuestros sueños pero recordemos que cada día tenemos innumerables razones para experimentar la felicidad, y no olvidemos, nada ni nadie nos dará la felicidad, es una elección personal.