¿Con qué frecuencia se escucha la frase, Fulanit@ es el/la mejor “lo que sea” de la ciudad, del país, del mundo?… Estamos en un mundo y una sociedad basada 100% en la competencia y en la aprobación externa, y por ello siempre habrá personas rezagadas porque siempre habrá una persona mejor, una ciudad mejor, un país mejor, etc. La competencia que gobierna nuestra sociedad está basada en el ego, ya que es necesario que alguien pierda y que alguien gane para sentirnos mejor, más poderosos, y obtener más cosas. Pensando en este tema recordé un aparte de un libro que me encantó, y se llama Ami, El niño de las estrellas de Enrique Barrios; en este libro, Ami un visitante de un planeta más evolucionado llega a la tierra y le muestra a Pedrito cómo es la vida en otros lugares y sobre todo la importancia del amor. Comparto con ustedes un extracto del libro en el que Pedro con Ami, exploran un día típico en el planeta de Ami y éste último le da una lección a Pedrito sobre la competencia.

“Había cinco de cada mundo, danzaban tomados de las manos al son de una bella melodía, formando una alegre ronda. Un balón dorado iba cayendo suavemente; cuando se acercaba a algún ser, éste lo impulsaba hacia lo alto. Mientras caía, aquel que lo había impulsado y los cuatro restantes de su grupo pasaban bailando en forma armoniosa al centro de la ronda y ejecutaban otra danza, al compás de una música nueva, que se sumaba a la anterior, sin discordar. Mientras esto ocurría, el resto de la ronda continuaba con la danza general, al compás de la primera melodía. Cuando el globo alcanzaba a otro grupo de seres, éstos ocupaban el centro, al compás de otra música, y los anteriores retornaban a su lugar. La ronda general iba girando lentamente. Cada vez que un grupo terminaba su acto, el público aplaudía con gran entusiasmo.

–Supongo que todos estos seres provienen de mundos diferentes.

–Así es. Cada grupo muestra las danzas de su planeta.

Entre el público había seres de otros mundos, no sólo ofirianos. El anfiteatro estaba decorado con banderas a su alrededor. Naves muy diversas se encontraban estacionadas fuera del lugar, en un sitio destinado a ellas. Otras, como la nuestra, permanecían en el aire.

¿Quién va ganando? –pregunté.

–¿Ganando qué?

–Me parece que eso es una competencia, ¿no?

–¿Competencia?

–¿No buscan al grupo que lo haga mejor?

–No.

–¿Qué buscan entonces?

–Mostrar lo que sienten, agradar con un bonito espectáculo, estrechar lazos de amistad, enseñar, disfrutar.

–Y al grupo que lo haga mejor que los demás ¿no le dan ningún premio?

–Nadie está comparando nada. Aprenden y se divierten.

–En la Tierra son premiados los mejores…

–Y con eso, los últimos quedan humillados y a los ganadores les crece el ego… – dijo Ami, sonriendo.

–Es duro, pero deben esforzarse si quieren ganar.

–“Ganar”, ser más que los demás, otra vez, competencia, egoísmo, división. Se debe competir contra sí mismo, superarse, y no contra los demás hermanos. Esas cosas no existen en los mundos fraternales, evolucionados, porque allí está la semilla de la guerra y de la destrucción.

–No creo que sea para tanto… se trata de competencias sanas, deportivas…

–Pero enfocadas con criterios cavernícolas… Ya se han producido guerras que comenzaron por un partido de fútbol; hasta se matan en los estadios de la Tierra… Esto que estás viendo es sano, deportivo y artístico.

–Se parece a un juego de niños que hay en mi planeta.

–La ronda, el círculo, son símbolos universales, representan la fraternidad; también otras cosas, entre ellas, un mundo.

–¿Qué significa el círculo de tu pecho?

–Significa la humanidad.

–¿Y el corazón alado?

–Es el amor elevado y libre, desapegado.

–¡La humanidad unida en amor! –exclamé.

–¡Eres un genio! –dijo, muy contento. ”

Competir con nosotros mismos, pulirnos cada día más y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, ese es desde mi punto de vista, la tarea más importante que tenemos al estar en este planeta y estar a cargo del único ser del cual somos completamente responsables: Nosotros mismos … Ser el mejor si, ser el mejor YO que pueda ser.