En esta oportunidad quiero compartir una reflexión que me parece muy interesante de Osho sobre la igualdad.

“En la existencia no hay nadie que sea superior y nadie que sea inferior. La hoja de brizna y la gran estrella son absolutamente iguales… Pero el hombre quiere ser más que otros, quiere conquistar la naturaleza, de ahí que tenga que luchar constantemente. Toda la complejidad surge de esta lucha. La persona inocente es aquella que ha renunciado a luchar, a la que no le interesa ser más superior, a la que ya no le interesa actuar, probar que es alguien especial, la que se ha vuelto como una rosa o como una gota de rocío sobre la hoja de loto, la que se ha vuelto parte de este infinito, la que se ha fundido, se ha disuelto y se ha convertido en uno con el océano y no es más que una ola, la cual no tiene idea del yo. ”

El proceso de des-identificación de los roles que jugamos no es fácil, pero tampoco es imposible; hacer consciencia que todos provenimos de la misma fuente y que debajo del cuerpo y persona que somos, existe un alma como cualquier otra en proceso de evolución, hace parte de ese proceso que facilitará la des-identificación; comprender que cada quien está haciendo su mejor esfuerzo de acuerdo a su estado de consciencia y que aunque no parezca, todo es perfecto para el proceso en el que se encuentra cada ser.

Desarrollar la empatía puede apoyar enormemente el proceso de fraternizar más esta humanidad que parece ausentarse cada vez más de nuestra real misión, hacer comunidad y colectivamente crecer y volvernos una sociedad precisamente, más humana.